Si me saludas bien, te beso bien

“Tiempos de amor pasteurizado,

besos que ni rozan las mejillas, y adictos de todo a cien”

Risto Mejide

Por Yuliana Ramírez Flores


Seguramente no se han percatado de los labios que tocaron sus mejillas la última vez que alguien los saludó de beso. De hecho, es probable que ese saludo de beso no haya llevado beso. He ahí los motivos para hablar sobre cómo socializamos con los saludos de beso, porque tal ves ustedes, al igual que yo, se estén preguntando a qué jugamos cuando se trata de ser cordiales o ser ambiguos.

El origen del beso en los humanos pudo haber surgido desde la toma de consciencia de que poseemos labios. En los animales el beso involucra supervivencia (por ejemplo, madres que alimentan a sus hijos de boca en boca después de minimizar el tamaño del alimento) (1). Y también expresiones de reconocimiento y cariño (lamidas entre perros que tienen crías, el abrazo protector de una mamá manatí a su cría, entre otros). Seguramente el primer beso del humano surge al beber del pezón y savia materna, símbolos de supervivencia, reconocimiento y cariño.

Si tomamos un diccionario sabremos que un beso significa tocar los labios sobre alguna otra entidad.(2) Si nos centramos en connotaciones sexuales, el beso tiene registros líricos en la India (específicamente el Kama-Sutra, del que se sugiere es la primer literatura con descripción de beso registrado en la historia).(3) Así es como también se ejemplifica que el beso como expresión de “gusto, amor y deseo” es humanamente necesario porque parte desde orígenes muy antiguos y , en la actualidad, besar sigue siendo muy parecido, sino es que igual, de como se hacía mil años atrás. Se trata de una mezcla de físico y emoción.

Los albores del beso como saludo no son del todo claros. Mucho se dice de los besos al piso o a la mano cuando una persona se encontraba a un superior, rey o religioso, especialmente en culturas europeas. Pero el saludo de beso en la mejilla se menciona como un acto de origen familiar, si nos situáramos aproximadamente en el siglo XVIII, nos encontraríamos con madres que besaban a sus hijos como expresión de cariño. Cuando esto fue llevado a la práctica menos privada, haciéndose en la calle y entre otras personas que ya no eran sólo madres besando a sus hijos, el beso se censura en plena revolución industrial, y es hasta el 68 en que besar públicamente se vuelve un acto de rebeldía. (4) Y afortunadamente para nosotros, a mi parecer, en la actualidad se ha vuelto también un requerimiento de la convivencia en sociedad.

Pero, ¿qué pasa cuando este acto tan primitivo, pero también sofisticado y característico de buenos modales y humanidad, no se realiza con vehemencia ni conciencia?. Es ahí cuando nos encontramos en situaciones donde el beso a la mejilla no se realiza como tal, pues hay una falta de labios que tocan la mejilla derecha de la persona a la que saludan, además de no pronunciar un muack! Levemente sonoro, sin olvidar que es gratificante mirar y/o sonreírle a la persona que saludaste de beso, en demostración de un gusto o agrado por verla/o

II

Podemos afirmar con base en lo que hemos vivido y lo que vemos día con día, que hay un gran número de gente que no sabe saludar de beso. Si bien tal ves nos hayamos percatado de una sensación extraña al saludar de beso a ciertas personas, o tenemos algún último recuerdo de un saludo no muy gratificante,  hace poco observé el comportamiento de un señor saludando a una joven señora dentro de un grupo de cuatro personas, mientras yo esperaba el elevador, la falta de empatía que muchas veces tenemos y el cómo no nos damos cuenta que a veces las personas se quedan esperando siquiera una mirada a los ojos durante el saludo, fue otra de las cuestiones que completó mi pensar. Alguna de las causas de esta desconexión con las personas de nuestro alrededor puede ser por ausencia de conocimiento de normas de sociedad. Otra de las causas es por la costumbre del ego, que nos impide interactuar con autenticidad y/o calidez con los demás, aunado a nuestras preocupaciones o pensamientos, que interfieren con el vivir consciente del minuto a minuto.

Si observamos en algunos pasillos de la escuela, en reuniones familiares o mientras caminamos en la calle, la interacción de saludo entre desconocidos o conocidos, podríamos notar que gran número de personas saluda de beso más por compromiso que por real deseo. Como si desde muy pequeños se nos hubiese obligado a saludar a cuanta gente no nos placía, pero necesitábamos acatar las órdenes de mamá o papá. Cuestiones que incluso los científicos afirman que no es sano para el crecimiento integral de un niño, asociándolo en algunos estudios con la facilidad para permitir un abuso de menores a los que nunca se les permitió decir “no”, pero también señalándolo como necesidad de un infante el poder expresar lo que siente y ser tomado en cuenta por su alrededor, de manera más cercana por sus padres. (5)

Otra acción que garantiza la falta de empatía al saludar de beso a las personas es el desconocimiento que muchas veces se tiene de cómo hacerlo. Aunque manuales universales de buenos modales como el de Carreño o de Adrian Fratelli no hacen referencia al saludo de beso, sino más bien al apretón de manos como saludo, es importante mencionar que en ambos se aclara que el saludo, como acción de buen gusto y educación, se debe de realizar con energía y “evidenciar el placer que nos produce el encuentro”,(6) haciendo hincapié en que nunca escatimaremos un saludo, ya que “vale más pecar de pródigo que de tacaño en este aspecto”. Si un apretón de manos jamás se debe de  hacer con debilidad o pereza, como si la mano y la desidia pesaran en nuestras vidas ¿por qué un beso en la mejilla como saludo debería ser permitido?. Puede ser apropiado pensar que incluso la gente que jamás lee manuales de urbanidad y buenos modales puede realizar saludos de beso excelentes si escuchan en sí mismos esa propia voz que les dicta “a él no lo saludes, no te cae bien”, o bien “muéstrale el verdadero gusto que te da verla”. Así es como saludar de beso a quien no nos place, o quedarnos tan insípidos con un simple beso en la mejilla, puede ser la oportunidad perdida de demostrarle a alguien, tal vez, aquél interés peculiar que tenemos por conocerla o conocerlo más, o bien, dejar claro que con la persona que tenemos enfrente no queremos relacionarnos o solamente hacerlo en lo mínimo e indispensable.

Una limitante de la dedicación que se le ha de tener a los saludos de beso puede ser la cultura de la que estemos hablando o en la que estemos radicando. Latinoamérica siempre tendrá fama de ser en esencia, parte de un continente con gran calor humano que fácilmente lo demuestra en el tacto físico. Países como estos en Europa habrán de mencionarse a España, Francia e Italia, en los que incluso se dan más de un beso al saludar. Sin embargo, en países como Alemania, incluso, el saludo de beso en la mejilla es un acto incómodo que está procurándose ser eliminado de las oficinas de trabajo de dicho país. (7) ¿Cómo podría influir esto en contra de mi argumentación sobre la necesidad de saber saludar de beso? De la misma manera en que muchos de nuestros padres tal vez coincidieron en inculcarnos la manera de “hacer algo bien, o mejor no hacerlo”. Es decir, el país en donde no se saluda de beso porque no se requiere como manera de expresión, es bien respetado y deberá entonces seguirse y realizarse de la mejor manera esta regla. Y, en los países donde sí se saluda de beso como parte de la cultura, también será bien respetado y realizado de la mejor manera posible, dentro de lo cual después de que muchos de nosotros hemos experimentado la dicha de tocar físicamente a alguien que conocemos y queremos (sea así un compañero de trabajo) nos debe hacer sentir una dicha grande de vivir en un país como México.

Seguramente, la primera vez que nosotros comprendimos que se besa al saludar, fue por haberlo visto dentro de nuestro círculo familiar, para el cual es muy probable y formidable que los saludos de beso no sólo se acompañen de un muack! Y una sonrisa, sino también de un abrazo. Probablemente cuando interactuamos con nuestras amistades cercanas también sentimos ese gusto por saludarlos. Es común que la situación degenere conforme la cercanía de la persona que vamos a saludar es menor, por ejemplo con alguien que nos acaban de presentar, en donde sería prudente y educado aplicar las normas de urbanidad, y no realizar un saludo de beso tan afectuoso.

Hoy que ya sabemos un poco más sobre el saludo de beso, y la importancia del mismo, habremos de recordar que no se debe besar por compromiso, porque el “tener que”, en una cultura y época como en la que vivimos, puede romperse y podemos tener la libertad de elegir a qué mejilla acercarnos y a cuál no, pero nunca, por el bien de la humanidad y las expresiones de los mismos, debemos acercar nuestra mejilla a otra, tocarla, mantenerla unos segundos y despegarla sin el acto de besar, ya que, al fin de cuentas, podríamos haber usado una pared, una manzana, nuestra almohada favorita o el aire mismo para manifestar nuestros deseos mal logrados de saludar de beso, pero no a un humano, porque todos sabemos que no nos podemos comparar con objetos inanimados, ¿verdad?.

Referencias

  1. Sheril Kirshenbaum (2011). The Science of Kissing: What Our Lips Are Telling Us (en inglés). Grand Central Publishing.
  2. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Consultado el 22 de abril del 2015. Disponible en: http://lema.rae.es/drae/?val=besar
  3. The History of the Kiss. The Sex eZine – Love & Romance. Artículo enThe Sex e-Zine. Consultado el 22 de abril del 2015. Disponible en: http://www.lilith-ezine.com/articles/sex/The-History-of-the-Kiss.html
  4. Protocolo y etiqueta. Historia del beso como saludo. Citado 22 de abril del 2015. [about 3 pp]. Disponible en: https://www.protocolo.org/social/presentar_saludar/historia_del_beso_como_saludo.html
  5. Alejandra Jara. Especialista explica por qué no se debe obligar a los niños a dar besos y abrazos. Consultado el 17 de abril del 2015. Disponible en: http://www.biobiochile.cl/2013/11/30/especialista-explica-por-que-no-se-debe-obligar-a-los-ninos-a-dar-besos-y-abrazos.shtml
  6. Manuel Antonio Carreño. Manual de urbanidad y buenas maneras. México: Editora Nacional; 1979.
  7. Muy interesante. En las oficinas de Alemania, sólo apretón de manos. Consultado el 20 de abril del 2015. Disponible en: http://www.muyinteresante.com.mx/preguntas-y-respuestas/11/08/12/saludo-beso
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